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sábado, 30 de abril de 2011

¡Les damos las muchas gracias!



Cada uno de los integrantes del Grupo de Teatro Comunitario Murga de la Estación, agradece el acompañamiento de los vecinos, como así también el apoyo de los organismos públicos y privados que ha posibilitado que se impulsen una serie de reformas en el lugar donde el grupo realiza sus actividades diarias.
Este aporte colectivo recibido, ha permitido:

- arreglar el frente del predio dándole una mano de pintura, como así también arreglos en la vereda;
- mampostería en general, entrepiso, arreglo del techo, desagües, conexión cloacal, colocamiento de eólicos, refacción del área de trabajo de plástica, entre otros inmensos aportes.

Por todo esto, a todos y cada uno de los colaboradores, ¡les damos las muchas, muchísimas, gracias!

La importancia que tiene que cada vez más personas se animen a participar y colaborar para posibilitar el arte hecho por y para muchos es insoslayable. Es un derecho que se materializa día a día, y una alegría que nos permitimos compartir, al caminar juntos.

¡Si somos muchos, mucho mejor!

miércoles, 30 de junio de 2010

Crónica de un encuentro Murguero




A nuestros hermanos de la Murga del monte, que los cumplan, de corazón, muy feliz.


En plena siesta, a la hora en la que, según la leyenda, deambulan el pombero o el Yasy Yateré por algún paraje de esta comarca, los Murgueros de la Estación se encontraron en su nueva casa, ahí, en Pedro Méndez 171, para empacar la utilería y otros menesteres imprescindibles y marcharse rumbo a Oberá, a pasar un fin de semana junto a sus hermanos de la Murga del Monte quienes celebraron grande y merecido por los 10 años de vida y nos convidaron.

Ya en pleno viaje, rumbo a la Capital del Monte, los músicos del elenco hicieron cantar a la guitarra y la guitarra hizo cantar a los viajantes, en un inefable compartir, aquello que no puede muchas veces explicarse. Y, ni bien llegaron a la casa de los queridos anfitriones allá, en Oberá, los vieron también en pleno canto a ellos, en un inefable compartir…¡Había que verlos señores!, sentir aquella música que nacía: rostros diferentes, energías encontradas, formas disímiles pero similares de entregarse al canto, y el poema hecho canción: “el viento nos juntó…la murga nos unió…” expresaban aquellas cincuenta o sesenta personas, ensayando la canción final de la obra que la Murga del Monte compartió luego, durante la ocasión: “Los che,che,che”, junto con una pieza circense y un número musical que ganó la ovación del público.

Luego del fraternal saludo de bienvenida entre ambas agrupaciones y el reconocimiento del espacio por parte de la Murga de la Estación, comenzó el maquillaje masivo y la puesta de la máscara que desenmascara: pues, como bien dicen los que saben, al cambiarse uno las vestiduras e ingresar en el tiempo de la acción teatral, libre junto a los otros de las máscaras cotidianas, cambia, cambiamos, por un ratito, aunque más no sea, nuestra identidad, para ser nosotros de otra manera.
Pues bien, el fin de semana el encuentro de ese nosotros fue multicolor y fulgurante, heterogéneo señora, señor, como el mismísimo teatro comunitario, pero, a la vez, ha sido un encuentro de semejantes, entre “vecinos actores” y “vecinos espectadores”, que se rieron sin dejar de reflexionar sobre algunos aspectos acuciantes de la realidad, cuando la Murga de la Estación presentó “Los hinchas de San Juan”, su pieza alusiva para rendirle culto al Santo Murguero y a sus feligreses, o cuando la Murga del Monte, en plena algarabía de año nuevo, hizo disfrutar a los presentes con la magia de “Los che,che,che”, con sus acróbatas y personajes circenses o, ya en pleno cierre, con aquél aclamado interprete de boleros y otras melodías.
Se pasó lindo, y más; baste con decir que el encuentro culminó en danza colectiva, que parecía interminable.

Todo lo mencionado más arriba fue el día sábado 26

Lo sucedido el día domingo 27 fue, también, una alegría para el espíritu: los Murgueros del Monte hicieron fideos caseros, y se armó un banquete de esos que hasta los Dioses envidian. Era una mesa desmesurada, felizmente desmesurada de comensales, que, con la panza llena y el corazón contento, como se dice, aplaudieron a los cocineros y a los colaboradores. Y después de la pera de postre, para que contar lo que vino, querida/o lectora/or. Usted ya lo sabe, imagínese: fueron uno más, fuimos uno más, junto a Usted y Otros Tantos, en Johannesburgo, más precisamente ahí, en la cancha, junto a los once de celeste y blanco contra los de verde, y se fundieron en un grito interminable de gol, nos fundimos en un grito interminable de gol, y en otro, y en otro más…

Finalmente, previo a la despedida con los hermanos de la Murga del Monte, los integrantes de la Murga de la Estación les dieron, les dimos, las muchas gracias, porque se lo merecen…

Y nos volvimos.

Felíz cumpleaños para la Murga del Monte, y que vengan muchos, muchos más.

lunes, 17 de mayo de 2010

El Teatro Comunitario presente en la conmemoración del Bicentenario




En representación de cada uno de los grupos de Teatro Comunitario del país, la Murga de la Estación estará presente en el Paseo del Bicentenario, presentando Escenas de Misiones, fragmentos de una de las primeras producciones del Grupo: Misiones Tierra Prometida. Dicho Paseo es impulsado en el marco de la celebración por los doscientos años de la Revolución de mayo por la Comisión del Bicentenario. Además, en ese contexto, se contará con la participación de agrupaciones artísticas y culturales de distintas provincias del país, como así también habrá stands instalados con muestras alusivas a cada región del país. “Este espacio federal a cielo abierto” , estará habilitado desde el 21 al 25 de mayo en la ciudad de Buenos Aires.
En este orden de cosas, el día domingo 23, el Grupo Murga de la Estación, intentará dar cuenta de la diversidad humana, cultural y natural a través del humor, el absurdo y la nostalgia, mediante las Escenas de Misiones, introduciéndonos, a vecinos actores y espectadores, en los verdores de la selva, junto a los mosquitos y los loros, la Caá Yarí, el pombero y el Curupí y otros personajes de por aquí y por allá, quienes, previo a la mencionada puesta, desfilarán por la Avenida principal el sábado 22.
De manera colectiva, los murgueros vienen poniendo todo a punto para que el Teatro Comunitario sea celebrado una vez más como un símbolo concreto de unidad y potencial creativo. Donde vecinas y vecinos actores rompen las fronteras del tiempo para unir pasado y presente y repensarnos alegre y seriamente, de cara al futuro, como parte de este “todo”, tan heterogéneo y complejo, que llamamos, hace ya doscientos años, con el nombre de Argentina.

lunes, 22 de junio de 2009

Apuntes sobre teatro comunitario




A partir de conversaciones con los “entusiasmadores” de teatro comunitario, lecturas e intercambios de ideas con los propios integrantes de la Murga de la Estación, es que compartimos esta suerte de apunte que va en dos partes (esta es la primera), a propósito de esta inmensa modalidad artística que congrega a viejos, jóvenes y niños y se sigue expandiendo, contagiando, para tratar, como dicen, que todo nos “valga la vida y no la pena”[1]
En esta entrega: breve sinopsis y conversación con Ricardo Talento, uno de los padres de esta propuesta


El teatro comunitario es un término complejo.
Podría decirse, para empezar, que refiere a una familia numerosa cuyos integrantes viven, caminan y sueñan por todo a lo largo de este bendito país. Si tratamos de evidenciar el comienzo de los nacimientos, podríamos, por ejemplo, remitirnos a aquella experiencia vivida en el barrio de La Boca de Buenos Aires, donde un puñado de valientes al frente de una asociación mutual de barrio y una cooperadora, hace casi tres décadas, elucubraron una forma posible de resistencia a través de talleres y actividades artísticas colectivas, en un intento de recuperar la celebración y la fiesta comunitaria a través del arte. Este es el caso del grupo “Catalinas Sur” nacido en 1983, para manifestarse frente a un orden pernicioso que, implantado otrora, en tiempos de dictadura, continuó luego en plena democracia hasta llegar a su punto de eclosión cuya fecha, entre tantas, es recordada no tanto gracias al calendario gregoriano, sino más bien mediante la evocación del famoso dicho popular: “que se vayan todos, que no quede ni uno solo”[2].
Pocos años antes de aquella hecatombe de comienzos de este siglo, en 1996, “inspirados en la experiencia del vecino grupo de La Boca”, el grupo de teatro popular “Los Calandracas” (nacido en el año 1988), comienza a alentar un proyecto de artístico que, a través de talleres de murga y actuación, invitaba a los vecinos al centro cultural ubicado en el barrio de Barracas para hacer posible lo que se conocería entonces como “El Circuito Cultural Barracas” (nombre del galpón y de la agrupación), congregando a payasos, actores y murgueros que encontraron en el teatro comunitario una forma de comunicación y expresión, convencidos de que “si perdemos la risa y la alegría estamos derrotados”[3]
Y así siguió la cosa: en Misiones se descubrió la potencialidad del fenómeno denominado teatro comunitario en el año 1999. Por entonces, el grupo “Catalinas Sur”, presentando “venimos de muy lejos”, contagió el disfrute de una creación entre muchos al público posadeño que irrumpió en el sector portuario para maravillarse con la propuesta.
Y tanto entusiasmo enfermó de ganas al grupo Kossa Nostra y a muchos más para replicar la experiencia del grupo Catalinas que nos ayudó a dar los primeros pasos.
De manera que por el esfuerzo y regocijo de los muchos que se animaron y se animan, hoy usted nos está leyendo y puede disfrutar, como desde hace una década, de las propuestas murgueriles y también, si lo desea, sumarse a la Murga de la Estación o a la Murga del Monte de Oberá, nuestros hermanos de acá cerquita, para pasar, por que no, de espectador a actor que es igual a un vecino actor.
Es así esta historia. Compleja en términos cuantitativos y cualitativos. Por donde usted lo mire: mucho y muy variado: tantos vecinos, varias y muy coloridas historias. Así como para hacer reir, llorar, cantar y bailar… en lo posible, siempre de a muchos.


Una forma de fusionar las individualidades[4]


Para los que aun no lo conocen, Ricardo Talento es un hombre alto de cabellos blancos y bigotes, que se caracteriza no solamente por haber ganado varios premios en reconocimiento a su labor teatral y ser un “entusismador” del llamado también “teatro de vecinos para vecinos”, sino que, además, es alguien de andar y de hablar sereno. Lo que parece raro en estos tiempos que los medios de comunicación, por ejemplo, pintan tan vertiginosos.
Él mismo compartió algunas de sus apreciaciones sobre el teatro comunitario. Así que veamos que nos dice.

Ricardo, ¿qué representa para vos el teatro comunitario?

Siempre hablamos que parece una frase hecha del arte como trasformador social pero realmente no es una frase hecha, es un hecho muy vivo, y realmente, de trasformación de cada uno de nosotros que lo llevamos acabo, que participamos en este fenómeno denominado teatro comunitario.
Y decimos que te trasforma porque estamos viviendo una cultura de la individualidad: yo me fabrico mi mundo, yo, mi familia, con mi trabajo, mis pequeñas diversiones, donde no está pensado crecer en comunidad, crecer colectivamente, construir colectivamente y esto es la esencia del teatro comunitario, donde mi individualidad, junto con la del otro, crea un hecho comunitario, colectivo. Y aprender a construir en estos tiempos colectivamente creo, realmente, que es algo revolucionario.

A lo largo de casi treinta años esta forma de expresión colectiva ha venido creciendo ¿Quiénes conforman, actualmente, la denominada red de teatro comunitario?

En este momento, quienes formamos la red de teatro comunitario somos más de 30. Digo más de treinta porque andamos en 30, 35 grupos.
Fíjate que el primer grupo fue Catalinas Sur, el segundo fue el Circuito Cultural Barracas, después fueron los dos misioneros: el Grupo de la Estación y la Murga del Monte, o sea que hubo mucho tiempo en que solamente habían estos grupos.



El encuentro con los otros en tiempos de crisis

En la actualidad, poca gente recuerda que la palabra crisis fue acuñada para designar el momento de tomar decisiones. Etimológicamente el término se acerca más a “criterio” –el término que aplicamos para tomar la decisión correcta- que a la familia de palabras asociada con “desastre” o “catástrofe”, donde tendemos a situarla hoy.Zygmunt Barman “En busca de la política”.


Ricardo Talento: Después de la crisis del 2001, se arman toda la cantidad de grupos que se armaron y fue más que significativo.
Y ahora también este es un momento clave, y hay que estar muy atentos porque estamos volviendo a partir de un “cierto bienestar” -entre comillas- (por lo menos para ciertos sectores, los sectores medios sobre todo), a necesitar lo que algunos llaman “un lugar para mi”, “para mi familia”, que siempre me han resultado como una especie de “me encierro en mi mundo seguro” cuando, realmente, no hay crecimiento más grande para una familia que estar con otra familia, estar participando con los otros donde se vive, sea barrio, ciudad, y no estar encerrado un tu micromundo, en tu trabajo, con tu familia, diciendo “ya tengo cierta seguridad”, “¿para que me voy a juntar con el otro?”
Entonces tenemos que estar atentos: no quedarnos solos, no construir desde la individualidad, porque creemos que ya estamos bien, que ya tenemos trabajo, nuestra cuenta, vamos al shopping… y nos vamos a dar un nuevo porrazo...

¿Por qué?

Porque esa solidaridad que se supo construir puede llegar a perderse, porque si estuvimos apunto de ahogarnos y nos salvamos agarrándonos de donde pudimos, cuando ya estamos nadando, y estamos mejor, empezamos a decir: “no, me lleva mucho tiempo el teatro comunitario, prefiero quedarme en mi casa, prefiero otras cosas” y, en el fondo, estamos diciendo: “ya no necesito el salvavidas del otro, me arreglo solo”, y es muy peligroso eso.





[1] Frase acuñada por la Cooperativa de Trabajo “Lavaca”, colectivo de periodistas, en la apertura de su programa radial “Decí Mu”. Véase http://www.lavaca.org/
[2] Este escrito fue posible gracias a las lecturas de la obra de Marcela Bidegain: “Teatro Comunitario”: Resistencia y Transformación Social. 1ra. Edición, Buenos Aires 2007. Editorial Atuel.
[3] (Op cit 2007: 119)
[4] El siguiente apartado se realizó en base a una entrevista realizada a Ricardo Talento durante el IV Encuentro Nacional de Teatro Comunitario, en la localidad de Oberá, en el mes de marzo de 2008.